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Deducción por vivienda: en un divorcio el que se queda el piso disfruta del 100% de la desgravación

El TEAC considera que el que se queda con la casa puede aplicar la deducción por el pago de toda la hipoteca

Aunque desde el 1 de enero de 2013 no es posible disfrutar de la deducción por inversión en vivienda, lo cierto es que todavía hay muchos contribuyentes que cada año se aplican esta desgravación en el IRPF. Pero la situación puede cambiar en caso de divorcio de un matrimonio que adquirió su vivienda habitual de forma conjunta antes de 2013. Afortunadamente, el Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC) considera que el que se queda con la casa puede aplicar la deducción por el pago de toda la hipoteca.

El caso resuelto es el de un matrimonio que compró la vivienda conjuntamente mediante hipoteca antes de 2013, con lo que pudo disfrutar de la desgravación por compra de vivienda, pero que recientemente se divorcia. El excónyuge que se queda con la casa quiere saber si puede seguir disfrutando de este beneficio fiscal. La respuesta de Hacienda era cuestionar la aplicación de la deducción por considerar que parte de la casa (50%) se adquirió antes del 1 de enero de 2013, pero que el 50% restante lo había comprado posteriormente y tras la ruptura matrimonial.  

En definitiva, Hacienda negaba la aplicación de la deducción sobre el 50% comprado tras el divorcio (años después del fin de la desgravación por compra de vivienda). Sin embargo, el TEAC ha resuelto el caso a favor de los contribuyentes, tal y como se ha hecho eco José María Salcedo, socio del despacho Ático Jurídico. El caso resuelto es el de un matrimonio que compró su vivienda habitual en 2006, con lo que pudo aplicarse la deducción en vivienda habitual, hasta que, en julio de 2013, cuando desapareció este beneficio fiscal, se divorció.

El TEAC considera que el excónyuge que se queda la casa puede seguir disfrutando de esta ventaja fiscal por varios motivos: primero, porque la vivienda se compró en 2006, independientemente de que se hiciera de forma compartida, y que el excónyuge que se queda con la casa ha permanecido en el inmueble durante un plazo, de al menos, tres años.

En segundo lugar, el TEAC explica que “tampoco existe duda sobre el cumplimiento del requisito de haber practicado la deducción por inversión en vivienda habitual en relación con las cantidades satisfechas para la adquisición o construcción de dicha vivienda en un período impositivo devengado con anterioridad a 1 de enero de 2013, pues es cuestión pacífica que Doña Z ejerció su derecho a la deducción desde su adquisición en 2006.

Dado que, como hemos señalado, el requisito primero de la DT 18ª de la LIRPF permite que el contribuyente haya adquirido antes del 1 de enero de 2013 un porcentaje inferior al 100% del dominio de la vivienda, siempre y cuando ésta constituya su vivienda habitual, bastará para cumplir el segundo que Doña Z haya practicado la deducción, en un período impositivo anterior a dicha fecha, en relación con las cantidades satisfechas para la adquisición del porcentaje del 50% de la vivienda habitual , que es el porcentaje adquirido por ella en 2006”.

“En definitiva, el TEAC abre la puerta a que los contribuyentes que adquieran el 50% restante del inmueble, tras una extinción de comunidad llevada a cabo a partir del 1-1-2013, puedan aplicar, también en relación con dicha parte, la deducción en vivienda habitual en caso de divorcio”, señala el abogado Salcedo.

El criterio fijado por el TEAC dice que, en caso de extinción de un condominio sobre la vivienda habitual a partir del 1 de enero de 2013, si una de las partes obtiene el 100% de la vivienda, tendrá derecho a aplicarse el 100% de la deducción por adquisición de vivienda habitual siempre que se hubiera aplicado en un ejercicio anterior a 2013 dicha deducción en el porcentaje correspondiente a su participación en el condominio.

La deducción a practicar por la parte adquirida hasta completar el 100% del pleno dominio del inmueble tendrá como límite el importe que habría tenido derecho a deducirse desde la fecha de extinción del condominio el comunero que deja de ser titular del inmueble, si dicha extinción no hubiera tenido lugar.

Cómo reclamar la deducción no aplicada

José María Salcedo subraya que esta resolución abre la puerta a que los contribuyentes apliquen la deducción por inversión en vivienda respecto a la totalidad de la misma. Y ello, independientemente de que parte de la misma fuera adquirida antes del 1-1-2013, y el resto ahora, tras una extinción de condominio.

“Además, la resolución permitirá que aquellos contribuyentes que estén en esta situación, y no hubieran aplicado la deducción en los últimos ejercicios, soliciten la rectificación de las autoliquidaciones presentadas, y la devolución de ingresos indebidos”, sentencia.

(Fuente idealista.com)

Publicado en Impuestos
Martes, 02 Febrero 2021 12:56

Vender la casa familiar tras un divorcio

Vender la casa familiar tras un divorcio

La crisis de la COVID-19 y el confinamiento que hemos vivido para frenar los contagios en la parte más dura de la pandemia ha disparado los casos de divorcio, y con ello ha aumentado la necesidad de vender la vivienda familiar. Es necesario tener en cuenta algunos factores para poder solventarlo de la mejor manera.

Consideraciones a tener en cuenta

El primer paso es decidir y acordar si una de las partes quiere quedarse con la vivienda, con lo que deberá compensar económicamente al cónyuge, o bien si ambas partes deciden venderla a un tercero. En ambos casos el procedimiento a seguir dependerá del tipo de régimen matrimonial en el que se haya adquirido esta vivienda, y de si hubiera acuerdo entre ambas partes.

Caso 1: Matrimonio en régimen de gananciales

En este régimen matrimonial los bienes adquiridos durante el matrimonio (así como las deudas) se reparten a partes iguales. Por lo tanto, en caso de divorcio, se realizaría una disolución del régimen económico matrimonial ante notario el cual repartiría los bienes entre ambos cónyuges.

Si hay acuerdo entre las partes: se disuelve el matrimonio y la pareja decide si se vende la vivienda a un tercero, o bien alguna de las partes adquiere la vivienda. En este segundo caso, la parte adquiriente compensaría económicamente la otra ya sea comprando su parte, haciéndose cargo del 100% de la hipoteca o una mezcla de ambas.

Si no hay acuerdo: se pone en manos de un juez, que determinaría la disolución del régimen económico del matrimonio y propondría una repartición de bienes. Si aún así no hay consenso, cualquiera de las dos partes podría solicitar la división de la cosa común, que derivará en la subasta pública de la vivienda.

Caso 2: Matrimonio en régimen de separación de bienes

En este régimen matrimonial se mantienen por separado las masas patrimoniales (y también las deudas) de ambos cónyuges y se establece la participación de cada cónyuge a cada uno de los bienes adquiridos durante el matrimonio. Por tanto, en caso de divorcio, los bienes se dividen según la aportación de cada uno.

Si hay acuerdo y ambas partes deciden vender la vivienda a un tercero: se procede a la venta sin realizar ningún procedimiento legal adicional a la demanda de divorcio.

Si hay acuerdo, pero una parte adquiere la vivienda: habrá que llegar a acuerdo sobre qué parte se queda con la vivienda y el precio de tasación de la misma, pues esto determinará la compensación económica del cónyuge. Para iniciar este proceso, primero será necesario realizar una extinción de condominio ante notario para finalizar la copropiedad. 

Si no hay acuerdo y una de las partes no quiere vender la vivienda, habría dos opciones: recurrir a un proindiviso o recurrir a la vía judicial. En el primer caso, el objetivo es vender el 50% de la parte que quiere vender a este proindiviso (hay varios en el mercado), pero hay que tener en cuenta que el valor del piso sería el 50% de su valor de mercado. Además, el cónyuge tendría derecho a tanteo y retracto, pudiendo anular la operación en última instancia. En el caso de la vía judicial, se solicitaría una división de la cosa común y, a falta de acuerdo, el piso terminaría en subasta pública.

La opción más rentable para ambos, si hay hipoteca

Determinar la mejor opción para cada caso dependerá de la situación económica pero también emocional que deriva de los procesos de divorcio. En cualquier caso, si existen deudas como hipotecas, se recomienda la opción de vender la vivienda familiar a un tercero de mutuo acuerdo por su aporte económico a los cónyuges.

Por una parte, los ingresos de esta venta que se realizaría como un proceso de venta normal nos permitiría cancelar la hipoteca, y el resto de los ingresos obtenidos se repartiría a partes iguales (en el caso de bienes gananciales) o en proporción (en el caso de separación de bienes). En el supuesto de viviendas VPO es más complejo.

(Fuente fotocasa.es)

Publicado en Ventas

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