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La bonificación fiscal del alquiler para arrendadores e inquilinos, bajo la lupa del Gobierno

El Gobierno ha confirmado a Bruselas que va a poner en revisión una batería de beneficios fiscales que actualmente se aplican sobre impuestos como el IRPF, el IVA o el Impuesto de Sociedades. Y entre ellos está la bonificación por el alquiler de viviendas que se aplican tanto propietarios como inquilinos en la declaración de la renta.

Según explica el Programa de Estabilidad 2019-2022 que mandó el Ejecutivo de Pedro Sánchez a la Comisión Europea el pasado 30 de abril, documento que además incluye una subida de la previsión fiscal desde el 35,1% actual hasta el 37,3% en 2022, este año se desarrollará un proceso de revisión sobre 13 beneficios fiscales, que el Ministerio de Economía define como “instrumentos de política fiscal que persiguen determinados objetivos económicos y/o sociales, mediante ahorros o mejoras en la renta de personas físicas y jurídicas a través de reducciones en sus cuotas tributarias. Y, por tanto, conllevan una minoración de la recaudación tributaria”.

Por este motivo, el Gobierno insiste en la necesidad de “conocer su efectividad resulta crucial para poder diseñar un sistema tributario que alcance sus objetivos de manera óptima”, y revisará un total de 13 beneficios fiscales cuyo impacto en el gasto público asciende a 57.187 millones de euros. Estos son los incentivos que se van a revisar y el importe que suponen para las arcas públicas, según los cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que será el organismo encargado de hacer esta 'auditoría':

Beneficio fiscal

Impuesto

Gasto (millones €)

Reducción por rendimientos del trabajo

IRPF

2.575

Reducción por arrendamiento de vivienda (propietario) y deducción por alquiler (inquilino)

IRPF

1.080

Reducción por aportaciones a sistemas de previsión social

IRPF

1.630

Tributación conjunta

IRPF

2.140

Deducciones por donativos

IRPF

500

Deducciones de carácter scial (maternidad, familia numerosa, discapacidad)

IRPF

4.800

Incentivos a la I+D+i

Sociedades

355

Tipos reducidos

Sociedades

395

Donaciones

Sociedades

127

Tipos reducidos

IVA

25.600

Exenciones sociales del artículo 20 de la LIVA: sanidad y educación

IVA

9.010

Exención de los servicios financieros

IVA

7.040

Tipos reducidos en el Impuesto de Hidrocarburos (gasóleo y gasolina)

Imp. Especiales

1.935

TOTAL

 

57.187

Como se aprecia en la tabla, además de las deducciones por maternidad, familias numerosas, discapacidad, aportaciones a sistemas de previsión social o donativos, uno de los incentivos que está bajo la lupa del Gobierno es la reducción por el alquiler de una vivienda que actualmente pueden aplicarse en la declaración de la renta tanto arrendadores como inquilinos, cuyo impacto en el gasto social es de 1.080 millones de euros. Y es que, aunque estaba previsto que se llevara a cabo un proceso de revisión del gasto público en materia de beneficios fiscales (incluidos los relacionados con la vivienda), lo que no estaba claro era qué tipo de incentivos iban a revisarse. 

Recordemos que el arrendamiento de una vivienda tiene diferentes reducciones, siempre y cuando se cumplan unos criterios, y que el importe varía dependiendo de la CCAA en la que se ubique la casa.

El inquilino, por ejemplo, tiene a su alcance una deducción autonómica en casi todas las regiones (están destinadas principalmente a jóvenes, discapacitados o mayores con determinada renta), además de la deducción estatal siempre que su contrato de arrendamiento sea anterior al 1 de enero de 2015 (a partir de dicha fecha se eliminó), que consiste en un 10,05% las cantidades pagadas en el ejercicio fiscal, siempre que la base imponible del contribuyente sea inferior a 24.020 euros. [Calcula aquí cuánto te puedes desgravar]

En el caso del arrendador, la deducción es del 60%, y se calcula sobre el rendimiento neto positivo que haya obtenido por el alquiler de la casa (para ello, debe deducir a los ingresos obtenidos los gastos relacionados con el inmueble alquilado o hayan sido necesarios para obtener los ingresos). La bonificación está reservada al arrendamiento de una vivienda habitual. [Más información sobre gastos deducibles y cómo no perder la reducción]

Más presión fiscal

El Ejecutivo de Pedro Sánchez confía en la mejora económica y en subidas de impuestos como fórmula para aumentar los ingresos públicos. De hecho, en el Programa de Estabilidad recalca que "la ratio Ingresos/PIB aumenta desde el 38,9% en 2018 hasta el 40,7% en 2022. Este incremento paulatino del peso de los ingresos públicos sobre el PIB responde tanto a la favorable evolución de la economía, que impulsa el crecimiento de las bases imponibles y la recaudación, como a la estrategia del Ejecutivo de incrementar la recaudación agregada con el objetivo de ir acercando los niveles de tributación de España a la media de los países de nuestro entorno".

El objetivo, insiste el documento, "es que quienes disponen de mayor riqueza contribuyan de forma equitativa en un modelo fiscal progresivo, donde cada uno aporte en función su capacidad y reciba en función de su necesidad, preservando a la clase media y trabajadora, que es la que ha soportado con su esfuerzo los momentos más duros de la crisis".

Por ejemplo, y en lo que a subidas de impuestos se refiere, el Gobierno eleva la presión fiscal desde el 35,1% actual hasta el 37,3% en 2022, aunque solo detalla las alzas que ya estaban contempladas en los Presupuestos Generales de 2019, como la limitación de las exenciones en el Impuesto de Sociedades, el incremento del IRPF para las rentas altas, el incremento del Impuesto de Patrimonio, la creación del tributo a las transacciones financieras y a determinados servicios digitales, o las nuevas medidas de lucha contra el fraude fiscal. Entre todas las subidas previstas, el Gobierno prevé ingresar unos 5.654 millones de euros adicionales.

Publicado en Alquiler

El Supremo aclara en qué casos los mayores de 65 años están exentos de IRPF al vender la vivienda habitual

 

Los contribuyentes mayores de 65 años (y los que tienen una severa o gran dependencia) cuentan con algunas ventajas fiscales a la hora de vender una casa. Por ejemplo, si la vivienda que se vende es la habitual están exentos de tributar en el IRPF, con lo que el pensionista puede ahorrarse pagar entre el 19% y el 23% de las rentas obtenidas. Y esto sin necesidad de reinvertir el importe obtenido en la compra de una nueva vivienda.

Concretamente, a los primeros 6.000 euros se les aplica una tributación del 19%, porcentaje que escala al 21% para la renta de entre 6.000,01 y 50.000 euros, mientras que a partir de dicha cantidad el impuesto que se aplica es del 23%.

Sin embargo, el Tribunal Supremo en una reciente sentencia analiza si la vivienda habitual que se vende tenía realmente la consideración de habitual. Para la Ley de IRPF la vivienda habitual es aquella en la que el contribuyente reside durante un plazo continuado de tres años.

Pero para el Supremo el criterio es otro bien distinto: la condición de propietario del vendedor en dicho plazo. En concreto, en el caso planteado en la sentencia del Supremo el contribuyente era propietario de la vivienda cuando la vendió, pero no llevaba más de tres años residiendo en la misma como propietario porque la casa era de su cónyuge hasta que se aportó a la sociedad de gananciales.

“El Tribunal Supremo en su sentencia, no se detiene a considerar si una vivienda es la habitual o no, en función del criterio de residencia, sino que analiza el origen del concreto beneficio fiscal que se quiere obtener”, señala José María Salcedo, socio del despacho Ático Jurídico.

“Lo que se pretende declarar exenta es la ganancia patrimonial obtenida por la venta de una vivienda habitual de la que se es propietario. Y considera el Supremo que dicho derecho de propiedad debe ostentarse, por lo menos, durante el plazo de tres años exigido en la normativa para la aplicación de la exención”, añade el experto.

En definitiva, el Supremo deja claro que vivir en una vivienda habitual bajo un derecho diferente al de la propiedad no sirve para cumplir con el requisito de que la casa haya sido la habitual durante más de tres años. Es decir, es esencial que durante al menos tres años haya sido propietario.

Salcedo aconseja planificar correctamente la venta de la vivienda habitual para que los mayores de 65 años puedan beneficiarse de la exención en el IRPF. “Los contribuyentes deberán tener en cuenta no sólo el cumplir el requisito de residencia en la vivienda durante más de tres años, sino también el hecho de que dicha residencia lo haya sido a título de propietario”, señala.

Por último, destaca que esta doctrina judicial es extensible a cualquier beneficio fiscal en el IRPF ligado a la venta de la vivienda habitual, como, por ejemplo, la dación en pago o ejecución hipotecaria, en el supuesto de exención por reinversión.

(Fuente idealista.com)

Publicado en IRPF

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